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Banxico pide medidas fiscales para enfrentar emergencia por COVID-19

 

La minuta de la reciente reunión de la Junta de Gobierno del Banxico, en la cual se bajó la tasa de interés a 6.0 por ciento, reveló la preocupación entre algunos de sus miembros por el desempleo que generan las medidas de restricción para contener la pandemia de COVID-19, el cual estimaron que se ubicaría en 700 mil plazas al cierre del cuarto mes del año. Afirmaron que se necesitan medidas fiscales que atiendan los efectos de la emergencia sanitaria y apoyen a las micro, pequeñas y medianas empresas, así como a hogares de menores ingresos. Uno de los integrantes de la Junta de Gobierno señaló que en la contracción en dicho mes destacan las pérdidas registradas en los sectores de servicios, construcción y en la industria de la transformación. Otro añadió que entre el 13 de marzo y el 6 de abril se perdieron 347 mil empleos formales, cifra superior a los empleos creados en 2019. Estimó que a ese ritmo se perderían para finales de abril alrededor de 700 mil empleos, mientras que durante la crisis de 2009 se perdieron cerca de 600 mil en 12 meses.

Uno de ellos advirtió que el principal peligro es una pérdida de empleos en el corto plazo que no se podrán recuperar en el mediano plazo, lo que condenaría a una proporción de la población a una situación de pobreza estructural. Reconoce que algunos especialistas prevén una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) de hasta 34 por ciento a tasa anualizada en el segundo trimestre. Por otra parte, algunos miembros de la Junta de Gobierno destacaron que se han registraron fuertes salidas de capitales, debido a que en marzo se observó una salida de seis mil millones de dólares, cifra nunca vista en un solo mes. Reconocen que el alto diferencial de tasas de interés con respecto a la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos no ha sido suficiente para retener a los capitales en México ni para contener la depreciación del peso frente al dólar. Explicaron que a la incertidumbre y aversión al riesgo global se han sumado factores internos como la creciente inseguridad en el país, toda vez que marzo fue el mes más violento en 18 meses, por número de ejecuciones y homicidios.