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México, con posición más fuerte ante EU: De la Fuente

El próximo titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Juan Ramón de la Fuente, ve hacia adelante y con los ojos bien abiertos responde: no, no hay que tenerle miedo a Donald Trump; hay que actuar con inteligencia, con serenidad.

–Es decir: ¿usted no le teme a Trump?

–No, no le temo.

–¿Es, a final de cuentas, un cordero disfrazado de lobo?

–Bueno, esas son tus palabras metafóricas muy sugestivas. No, yo creo que una cosa es tener previsiones, no dejarte llevar por juicios ligeros y ser cautelosos, y otra es ser temeroso. Yo te diría que no veo razones para serlo, pero sí las veo, y muy buenas, para ser prudentes y cuidadosos. Así debe ser en la buena diplomacia.

–Los encabezados de los diarios más importantes de Estados Unidos tuvieron como noticia principal la decisión de la Suprema Corte de dar impunidad al ex presidente republicano, pero un par de ellos hablaban de un poder sin límites. ¿Eso qué significa para la soberanía mexicana?

–En primer lugar, nosotros debemos tratar de entender lo mejor que podamos lo que está pasando y confiar en nuestras instituciones. Entiendo tu punto y tu preocupación, pero creo que no hay razón para perder la confianza en lo que somos como país, como vecinos, como socios comerciales, y yo diría como amigos de Estados Unidos, en una vecindad que no es sencilla, pero que al haber crecido como socios comerciales, nos deja en una mejor posición para atender circunstancias que eran impredecibles hace apenas unas cuantas semanas o meses.

Sin subestimar los retos, creo que estamos preparados para contender en los buenos términos que ha planteado la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, y que también son los que llevó a la práctica el presidente López Obrador, en una relación de suyo compleja. Yo me concentraría más en lo que México puede ofrecer y puede dar con una diplomacia inteligente y de principios. Con la firmeza necesaria.

–Perdone, pero no se me quita de la cabeza lo que está sucediendo en Estados Unidos y el daño que se hizo a nuestra soberanía durante algún tiempo. Por ejemplo, los agentes de la DEA que llegaban y salían cuando querían, que ayudaban o no al narco, pero que ahí estaban, muy cerca, y alentaban de esa forma la violencia. ¿En estos últimos años se restañó esa soberanía? ¿Se le blindó?

–Sí. Yo te daría los datos objetivos que muestran que sí hubo un cambio radical. Hoy, a ver quién quiere entrar sin tener permiso. Ahora deben sacar una visa, se tiene que llevar un registro y justificar cabalmente el ingreso al país. Yo creo que ha sido un avance sustancial. ¿Cómo que aquí entraba el que quería sin avisar a nadie y portando o no armas de fuego? Creo que sí hay una verdadera renovación y el mérito más importante es que esto se ha aceptado, porque hoy México es más respetado que antes.

–¿Usted cree que Estados Unidos siente ahora la necesidad de México?

–Sin duda, y eso por lo que nuestro país representa en términos de sus intercambios comerciales, de sus alianzas frente a otras amenazas que ellos también pueden percibir y sentir de manera muy clara, y me refiero por ejemplo al caso de China, donde México se vuelve, en mi opinión, un jugador necesario para una ecuación más balanceada. ¿Qué es México en este contexto más internacional? En primer lugar, yo diría que un socio confiable, si no, no seríamos el principal socio comercial y no habríamos crecido como hemos hecho en término de nuestras interacciones con otras regiones.

Convencido del proyecto de política exterior de Sheinbaum, De la Fuente explica: “no debemos perder de vista la importancia que tienen América Latina y el Caribe para nosotros, porque es la región que nos da identidad, que fortalece nuestra cultura, y también debemos abrirnos un poco más hacia otras regiones del mundo.

“El corredor transístmico, señala, se ha vuelto ya un imán muy atractivo para varias economías europeas que ven a través de éste la posibilidad de incrementar sus operaciones comerciales con Asia.

“México tiene ese papel que históricamente ha sido de puente, y hoy más que simbólicamente lo es en los hechos: es un puente entre América Latina y el bloque norteamericano, un puente importante entre Occidente y Oriente.

Debemos tomar ventaja de ello. ¿En qué sentido? Ventaja en que esta posición geopolíticamente estratégica reditúe beneficios reales a nuestra población y no seamos sólo utilizados como paso transitorio de mercancías. Entonces, por eso yo creo que sí, la complejidad es real, pero también son reales las posibilidades que tenemos y hay una conducción muy clara, muy precisa, que se inició en este gobierno y tendrá continuidad en la administración de la doctora Sheinbaum.

La conversación cambia de rumbo y ahora toca la sombra de la derechización de muchos países, Francia como otra preocupación.

“Lo que ha ocurrido es que el modelo neoliberal que predominó en varias regiones del mundo durante varios años o décadas, en algunos casos, no dio los resultados que se esperaban, y claro, hay desencanto. Ahora existen las opciones de derecha e izquierda, y lo que estamos viendo en algunas regiones es que se van imponiendo las de derecha, quizá porque las de izquierda no fueron atractivas o suficientemente persuasivas.

Pero hay otros modelos; en México no ocurre lo mismo que en otros países y se vuelve a convertir, por eso, en el ejemplo de cómo las opciones de izquierda frente a ese mismo desencanto no sólo tuvieron éxito una primera vez, sino también en una segunda oleada, como es el caso del reciente proceso electoral. Aquí no ocurre lo mismo.

Debemos tener en cuenta temas que van desde liderazgos individuales o sistemas de partidos, como también nos ha ocurrido en México, donde triunfa la izquierda y nos convertimos en la gran oportunidad para que modelos como el nuestro se impongan en otras naciones.

–El momento es especial y demanda reinventar muchas cosas, cambiarlas, por ejemplo, ¿qué hacer con la ONU, con la OEA?

–Mira, conozco bien a la ONU y sí creo que necesita algunas reformas. Creo que la ONU ha fallado en temas fundamentales, como ha sido prevenir las guerras en Ucrania o en Gaza, para citar dos ejemplos recientes, pero hay muchos lugares en África que también viven conflictos bélicos, pero el Consejo de Seguridad ha sido muy eficaz en un tema: evitar que haya una nueva guerra mundial. Hay que reconocerlo, pero tiene problemas en su configuración; por eso, cuando quedó definido, desde que se creó la ONU, México dijo que no estaba de acuerdo con la estructura del consejo porque se dio a las cinco potencias un derecho que nadie más tiene –el de veto–, y eso genera desequilibrios.

¿Se requieren reformas?, sí, pero también te diría que el mundo está mejor con la ONU que sin ella. A la hora de evaluar al organismo hay que reconocer los puntos en los que está fallando para que se haga una reforma, pero apoyar en ciertos puntos, como el cambio climático, donde no veo mejor opción que la ONU.

–¿Y la OEA? (De la Fuente mueve el cuello, se reacomoda en el sillón).

–Vamos a ver cómo viene la renovación de la OEA. Creo que tiene la posibilidad de volverse un organismo un poco más funcional si reconoce algunos errores históricos.

Por supuesto, aunque no sé si ganaremos el punto, seguiremos reiterando nuestro apoyo incondicional a Cuba, como se hizo desde que se decidió que saliera del organismo. Si reconoce sus errores, puede volver a ser una plataforma más funcional.

El próximo canciller lo tiene claro, por eso asegura que mientras la OEA falla, los líderes latinoamericanos han sido inteligentes y han creado otras organizaciones que si bien no la remplazan, juegan un papel muy importante, y pongo el caso de la Celac, que México lideró en los últimos años.

–Ahora se le pide explicar por qué México goza de una tranquilidad política que no se da en otros países de la región.

–Honradamente, creo que la política exterior de México, nuestros principios constitucionales de política exterior son muy buenos, están vigentes y nos permiten ejercer un liderazgo importante. Por fortuna, nosotros no tenemos pactos militares, ninguna alianza militar, y nuestra política exterior es pacifista; por eso somos un país confiable.

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